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viernes, 15 de agosto de 2014

Luna Agostal…

Luna Agostal…


Sube oronda, fulminante
Enhiesta tu epidermis, asoma en tus poros
Inmensa musa que me colmas
Nada, nada quedas fuera de mí
Ni la venal arteria que palpita, son lobezno
Ya nada es igual, acaso estuviera esperándote
Paciente, sin miedos, ofreciéndote mi sentir.
Claudicamos bajo tu albor
Dejas obnubilados a ciertos y extraños
Acaricias las comisuras de tus befos
Sin pestañear siquiera
Y todo se detiene, todo transmuta pleamar
Me llevas del correaje, me siento bienquisto
Los otros llorarán, cuan ángeles pobres, recelosos.
Eres la montaraz guerrera
La fémina que no duerme en los alfeizares
Aquella, diestra en saberse, en quererse
Sin dejar que quiebren nunca ese latido potente
Pues una vez fuimos querubines
Mas ya supimos del decoro de la amistad cierta
La que no se esconde, que se muestra, la que se desborda.
Atada un mástil sin zozobra
Oyendo el sibilino acorde del adiós
O rumiando noches que se escogen en las mañanas
Así ahuyentaremos al chacal que quiebre el silencio
Supuraremos con complicidad
Nuestro mejor derrotero, sabernos, querernos, sentirnos.
Hubo luna agostal, hubo desenfreno mareal
Hubo un sorbo en tus labios
Hubo una huella inenarrable
Hubo un sortilegio cincelado en el pecho
Hubo agoreros que lloraron, por sus equívocos
Hay un fulgente y ardoroso cénit que nos llama
Hay manos, colmadas de laurel, rendidas a tus pies.

Imagen y Estilismo: Hita& Delfi-SF.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.

sábado, 9 de agosto de 2014

Arpegio…

Arpegio…

Cubres mi retirada
Sobre las aguas tranquilas,
Nada esperas de mí, y todo me enhiesta
Sabedora de tus acordes escogidos
Soy sirena soñada en la noche, varada en tus envites.
He sentido el tamaño de tu templanza
Nadie puede sentir tu arpegio propicio desoyendo
Cuan mi piel supo de tus lisonjas cultas
Alaridos de muerte lenta sin desenvainar la vida
Sino acrisolando el mundo a mis pies, te codicio.
Ni siquiera las oceánidas sabrán rayar el alba
Entre mis dedos, lánguidos y cansados
Henchida has tenido mi alma calada en la penumbra
De un cuarto, de filigranas vaporosas en sal
Amilano mis acordes, no soy tu contumaz salvaje
Negro atuendo me muestras, y deseo sorberte
Denigrar las escuetas esencias, la usanza se pierde.
Es el alba enemiga de mis sueños
Piérdome entre los sentidos optados, las notas llanas
Redimo la presea de una vez, una heredad clemente
Lascivos tonos desligan la verdad y la falaz mirada
Un rayo azaroso ha sabido trabar finamente mi huida
Eres especial alhaja en mi cuello, azul escogí
Aligeras mi paso por entre las huellas de las rosas
Bañando cada soplo del regocijo, de tu bálsamo
Niño, huye, alado ambarino eres noctívago señor
Anda, vete, ansío el atardecer, porque te sabré sentir.

Imagen: S.Knerr & JacqPaRo
©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.

lunes, 28 de julio de 2014

Atrapado en tu espectro…

Atrapado en tu espectro…


Suenan metálicas lijaduras
Caen en el centro mismo de gravedad
Parecen agujas sobre la pátina escorada
Bajo el influjo de tu llamado de rorcual salvaje
Grito, no oigo mi voz, ecos me atrapan
Pareces lejos, te sé cerca, dormitando
Rompiendo mi cota de malla de hilo áurico
Sesgando mi latido síncrono
Insuflando reflujos de ríos de lava escurridiza
Vividores fuimos en las entrañas del averno
Líneas espolvoreadas siembran las estrías
Emergen las uñas surcando mi piel
Penetras bajo el manto inequívoco del espectro
Atardeceres de espejos fragmentados
Y retinas efervescentes me envilecen
Mi bondad se acuesta por un puñado de plata
Pido en las esquinas, un sorbo de aire enlatado
He roto las cuerdas del violín en tus fauces
Náyade oculta en el interior de los coralinos neones
Tu piel cerúlea calma mi sed de traición
Polivalentes amantes se prestan al orfeón
Al compás elíptico del duende asido en tu espejo
Finitud del sino acogerá la rúbrica de tu adiós.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: Patty Maher.

http://www.amazon.com/Entre-plumas-petirrojo-Spanish-Edition/dp/8416068283

jueves, 5 de junio de 2014

Sé Que Estás…






Sé Que Estás…



Sigo marchando
Pisando sobre la hojarasca
Sintiendo crujir sus entrañas secas
Lamiendo cada sorbo de savia derramada
Aligerando tu estertor, en esa pequeña muerte
Ofrecida por tus sentidos, cuan un adiós sin vueltas.
He embriagado mis sueños en tu abstracción desleída
Me pierdo en los bordes de tus médulas lijadas
Mis párpados se niegan a abrir sus puertas
Prevén de ti, yacente, el desenlace
No me fuerces al amanecer
Sigo marchando.
Piezas resuenan ente los goznes de las puertas
Y sueño con la realidad, abrupta cizalla
Que ruge sin aspavientos, delatora
Del fin de los sueños, quebranto
Mis piernas se interrumpen
Tiemblan, me degrado,
Bajo tu último son.
Sé que estás, sueño
Me atormenta tu silencio
Silban ecos, bagatelas hirientes
Nada podrá acelerar el turno del lapso
Diamantino el recuerdo elegido en la retina
Abriré las puertas tras de ti, me dejará abatir
Fortificó la crisálida que avivó el interfaz magnánimo.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.

Imagen: Patty Maher 

domingo, 18 de mayo de 2014

El Marfil de tus Perlas…

El Marfil de tus Perlas…

Soy carmín en la noctívaga esencia
De plata vestida, porte insigne
Encaramada a la espalda de una cenicienta.
Me sé dormida bajo las estelas de tu sueño
Aligerando la estampa de vestal
Engreída de tu damisela a bocanadas perdida





Elástica efigie de alteza sinusoide.
Perlas has hallado sobre mi dermis
En la espeleológica búsqueda de sentidos
Añorando resquicios de cuero prieto
Valles altivos, oteros escrutados, enhestados
Entre los apéndices sabios del erótico son.
El pelambre bermejo se adereza
Acaso sabiendo volar sin raíz, iniciática selva
De floresta generosa, ancha hojarasca
Sirve de procelosa amortiguación de anchuras
Nada duele, sólo delirio, exquisitez
Vértigo sobre la escalera, las lunas se cuelgan.
Aposentos abiertos en grumos de lontananza
Cascos de caballerías resuenan en la distancia
He sabido del bello marfil que sostienes
Cuan vellocino que ladrara en el ágora la nueva
Y tod@s besan tus manos, te deleitan fervorosas
Pues saben de mi fémina rayuela sin paralelas
Soy tu marfil tallado en carmín, la carnal esencia.
Búscame resquicios y hallaremos delirante vida
Sin huecos de vértigo ni expiración, sólo ensueño.

©Santiago Pablo Romero. Sensual.

©Imagen: Pablo Pazos. Efigie Egregia. HITA M. Sastre.


jueves, 15 de mayo de 2014

Naturaleza Personal ...

Naturaleza Personal…

Atolón de espuma jabonosa
Cicatera prontitud desprendida
Auxilios sin correajes, ni ataduras
Pastosidad de dulces befos acicalados
Trabas al soldado del fusil, se fisura la flor
Pistones de martilleo asíncrono, lapidario son.

Mezquindad del sol, se apaga
Verborrea grita el hacedor de cavidades
Secuencia afinada por un lutier de estanques
Mas nada termina, me enhiesta tu contoneo
Bajo el látex avaro, te cintura sin aire
Ceñimos la penuria del alma, bajo el epígrafe.
Vasijas sujetas por las muñecas
Llorarán los centinelas del paraíso
Comprendiendo nuestra huida al parnaso
Sin llamaradas, ni esputos arrogantes
Tú y yo, quemaremos la naturaleza humana
Con nuestros labios de coral, hincados al unísono.
Ya no conocemos el sabor de la cicuta derramada
Sobre el osario de los vestales, pericia apagada
Perentoriamente ante la fúlgida amanecida
Aligeremos el paso, o quizás sea el vuelo
Sisemos los gajes naturales de la seda
Antes de la conclusión de la crisálida.
Así el gusano se hizo flor, y sus pétalos alas
Marineando en puertos defenestrados
O acaso lapidando facciones oscuras
Del deseo reprimido en la alcoba
Bajo el hábito oscuro ejecutado
A la sombra de unas cadenas.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.
Imagen:Madonna Screener


jueves, 20 de febrero de 2014

Al Filo De La Noche…Te sentí…

Al Filo De La Noche…Te sentí…

Permanecí en el insulso estadio del volatinero
Que pávido se aferra a un clavo candente,
Aquella noche donde tuvimos el primer respiro
Asidos por una cenefa de tul, y ojos ladinos.

Vendí mi ala a un diablo con señal atiplada

Casi un sibilante regodeo creía sus arrumacos
Perdiendo la libre carencia de serafín discreto
Probando la ajena pértiga que nos encumbró.

Vilipendiado entre las callejas frías de celaje
Por una voz escarlata asida a tu torso pálido
Prebendas de cuchilladas sin cristal, ni sangre
No más rotundo dolor sorbido cuan un puñal.
Irisado mi aspecto, la luz de neón en el portal
De un cielo de hojalata y manos en cabestrillo
Llegué con mi escuálido porte, desgajándome
Cuan serpiente decapitada, y vestiste mi alma.

Eres señora de mi noche, gemela contrincante
De un rudo lobo que esparce su pelo erizado
Por las laderas de un monte vigía sombreado,
Aquiescente en la labia de los otros, sin más.

Supe de mi amparo, tras perder la isla vacía
Al recomponer tu verbo en mis labios huraños
Sin menosprecios, ni rutinas, sino celosamente
Parejo al don de las vestales entregas al céfiro.

Promiscua noche, compañera de viaje abatido
Déjame ser voraz leviatán en este mar oscuro
Que las sombras sean nuestras cómplices
Supuremos las heridas de los bríos perdidos.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.

Imagen: Vadim Stein.

domingo, 2 de febrero de 2014

Aroma y Mar…

Aroma y Mar…

Fuimos dos algaradas en la noche
Sin miedos ni miramientos
Dos volcanes en emulsión constante
Sin lástima sentimos la envidia de los ángeles
Al vernos sonreír entre nuestros pliegues.
Florecimos en la cómplice dicha
Sin apenas hambre en el alma
Pues supimos alimentarnos a sorbos y caricias
Sin reminiscencias de terciopelo quebrado
Al atardecer de nuestro soleado instante.
Quisímonos en tierra, y surcamos el mar
Sin reprochar a nadie su envidia
A pesar de las lapidarias miradas vertidas
Sin atisbo de censura de nuestros corazones
Pues todos somos hijos del natural albedrío.
Vinimos a tus pies a posar nuestro aliento
Sin saber si seremos secas hojas baldías
A orillas del aquiescente mar de los sargazos
Sin pensar en si mañana sabremos sentir
Pues, ahora, somos puro sentimiento.
Y rumiamos del rescoldo del árido desierto
Sin vertidos de gélido rocío desperdiciado
En rencillas, ni acrisolados menesteres
Sin armas que limpiar de restos agraviados
No más, que un aroma de egregia refulgencia.
Déjanos yacer este último reducto de luz
Sin apenas denotar tus huellas en nuestra piel
Y libéranos de hacernos dorada hojarasca
Sin poder evitarnos la dolorosa y cruel huida
Nos sentimos en tu oleaje gozando del oleaje.
Gracias por ser coautora de la verdadera vida
Sin dejar de sabernos, nos sentiste dentro
Un sorbo del mesado cabello se enreda en mí
Sin soltar mis riendas de aprestos al final
Porque de tu mano me rindo al ocaso, mimos.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.

Imagen: Mar Sánchez. Egregio Ángel Terrenal.

martes, 7 de enero de 2014

Danza del ladrón de Amor…

Danza del ladrón de Amor…

Alzado en la escorada cantinela me adhieres
Sabedor de un resquicio cubierto en las tardes
Desgranando a la caída de las sombras gélidas
Y al acecho me esperas, centinela del olvido.
Cuentas de un rosario ajado por un torpedeo
Jadeante de sonoras cuevas de sales milenarias

En mis dedos están sin dejar huella, ni halo
Sin apenas dibujar una aureola de misterio.
He sentido ser derviche maduro en los altares
Al caer en la cuenta de lóbregas contiendas
Amasando mis palabras tu yugular vencida
Reducto de domeñas noches, en etílica savia.
Bastión de incruentas aldabadas, ruina sagaz
De puertas sin infierno, de henchidas avideces
Y sueñas que mil veces acaricias el parnaso
Alineando tu boca en el manar de la noche.
Me buscan como provocador de conciencias
Y ceso la danza del ladrón de amor, escondido
Serenamente bajo al ágora preñado de voces
Instruyendo al león y el águila, virando el aire.
Siente, discute, quiebra el silencio, álzate
Entre las notas de este son, déjate aliviar
De penas han sellado los cuerpos del espíritu
Tuerce el destino de las palomas, alados seres.
Sean rugientes los zarpazos de la fiera
Habituada a estar enjaulada entre esquirlas
Frente al ávido de extirpar el acervo vertido
De silbidos sigilosos, colmado de granos rojizos.
Toca ser ágil entre las siluetas de las sirenas
Para no quedar atrapados en su bamboleo
Entre barcas a la deriva, ni faustos mendaces
Preñados de la vacuidad del profeta inerte.
Alinea curvas hacia mi alcor, deseo vislumbrar
Las acequias repletas, los mares embravecidos
Disipar el calor del sol, entre mis manos
Asilar en mi ardor el sumidero de tus apetitos.
©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: Vadim Stein.




lunes, 16 de diciembre de 2013

En Tus Manos Fructificada…

En Tus Manos Fructificada…

Adelantando al aire he regresado
Al aposento sin luz
Pisando en piel, ciénagas y barruntos
Quebradas han sido mis peanas
Diosa vestal sin mácula, vestías
Loada por el letargo de una sonrisa
Limando minutos de aguacero fino
Poliedros se entrechocan en las cavernas

Minotauros decrecen las concreciones
Apenas resiente el edificio de tu voz dócil.
Lapidada por el astil del sauce de hojas caídas
Desguazo mi acicalado atavío pasmoso
A la vez que desquicio el dardo vivo
Sobre tus pupilas, rubrico el gozo del tropiezo
De fanfarrias disgregadas por el jardín
Cubro de raído nilón y evito la activa empatía
Entre alados seres de fulminante rudeza
Gárgolas de ciudad, esbirros de venal osadía.
He perdido la brillantez del licántropo
Al macerarme en el bosque con tu olor pegado
Liliputiense de arengas perdidas
Y las ranas croan en festín de lluvias
Vuelve, apodérate de mi esquirla, fórmame
Desquita el absorto quejido en la noche
Visto de carmesí para ahuyentar tus miedos
Al conocido sabor del traje de la mariposa.
Pídeme regadíos en el desierto
Uvas entre los dedos, y miel en los labios
Y seré abeja que poliniza tus estameñas
Militaré en la ringlera de bastiones rendidos
Para saberte amo de mi locura perturbada
Calabobos me atraviesan al verte llegar
Portador de la clave translúcida
Arribando el cernícalo al crujido nocturno
Vuelo de honor a tanta pompa y festejo
Me capturaste en mis lirios florecidos
Te entregué el elixir cándido de mi inocencia.

©Santiago Pablo Romero.BluEyes.Sensualidad.




lunes, 18 de noviembre de 2013

Escorada…

Escorada…

Llaneando estepas áridas
Buscaba posar mi laso báculo
Y hallarte ha sido, salvación dionisíaca
Quebranto en caída inconcusa.
Brotar se tornan las flamígeras cumbres
De fuegos en montaraz alegoría
Al sentirte escorada al paso
Ansiando cubrir mi último retiro.
Saqueando los senos de un verbo vitoreado

En preñadas ágoras cazaste mi ebria mirada
Cuan cóndor altivo rutilante en las alturas
Guiando con sapiencia mi derrotero al son.
Sé de tu mano recorrer mis elíseos vientos
Jadeante susurro he sorbido al alegato
Miedos de yertas fisuras en el tiempo sucio
Empolvado de linajes etéreos, y tú soberana.
Bífida se muestra tu enseña de flor y gemas
Gélida en la angostura del poder excluido
Crédula en futuros captados, en soplos frescos
Ardiente al arribar entre el escorado sitial.
Dispénsame al raptarte para el último eslabón
Pues la forja es corta, tú y mi sien carcomidas
Por el azaroso alineamiento de los astros cian
Festejo inconmensurable de azufre y grafito
Descocando las planicies de nuestras almas
En el embebido reducto del ángel, alado vestal
Vertiendo la insigne sapiencia del logro repleto
Ay lustre de centellas, sobre nuestras palmas
Rezumarán los lamentos envidiosos del júbilo.

Santiago Pablo Romero.BlueEyes.Sensualidad.©

Imagen: Waclaw Wantuch.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Belleza Yacente…

Belleza Yacente…

En la hora de los cómputos
Te encuentro aumentada
Lánguida y gélida, cubriendo la estancia
Con tus labios afligidos, y tu aroma empapado
Mis ojos me acusan, me sancionan, me culpan
No puedo asirte con mis manos condenadas

Apenas soy capaz de mirarte
Un hálito, quiero tu aire
Y me abandonas, con el manto de luz por vestimenta
Nada queda, entre los tejares
Piezas destrozadas de mampostería, recubriendo tu ilusión
Quebrada por sanguinarias sanguijuelas
Equivocada la petición de ángeles
Vaticinio de cartas con hombres de negro y filos sangrantes
Luchas vencidas y derrotas anquilosadas
Muestra de injustas cuentas pagadas
Sino levadizo en la bruma de plenitud y desconsuelo
Otra mañana aciaga
Nunca más la melodía sonará con trinos de mirlos alelados
Con tu risa a carcajadas, a mandíbula batiente
Otro día, donde descorres un cerrojo de ida, sin vuelta atrás
Y egoísta me dejas, vagando por el terraplén de los moribundos
Llévame, arráncame el pecho, no te ensañes cuan si fueras orca
Sé malévola y hunde tu tenaza en mi cuello
Destroza mis articulaciones, mas no me dejes sangrando
En tierra de nadie…

a contoneenta
mala influencia, soy blues

Belleza Yacente, altiva hasta sin vida, tómame.

Autora del Dibujo: Carmen Mansilla.©