Translate

Mostrando entradas con la etiqueta adiós. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta adiós. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de febrero de 2014

Aroma y Mar…

Aroma y Mar…

Fuimos dos algaradas en la noche
Sin miedos ni miramientos
Dos volcanes en emulsión constante
Sin lástima sentimos la envidia de los ángeles
Al vernos sonreír entre nuestros pliegues.
Florecimos en la cómplice dicha
Sin apenas hambre en el alma
Pues supimos alimentarnos a sorbos y caricias
Sin reminiscencias de terciopelo quebrado
Al atardecer de nuestro soleado instante.
Quisímonos en tierra, y surcamos el mar
Sin reprochar a nadie su envidia
A pesar de las lapidarias miradas vertidas
Sin atisbo de censura de nuestros corazones
Pues todos somos hijos del natural albedrío.
Vinimos a tus pies a posar nuestro aliento
Sin saber si seremos secas hojas baldías
A orillas del aquiescente mar de los sargazos
Sin pensar en si mañana sabremos sentir
Pues, ahora, somos puro sentimiento.
Y rumiamos del rescoldo del árido desierto
Sin vertidos de gélido rocío desperdiciado
En rencillas, ni acrisolados menesteres
Sin armas que limpiar de restos agraviados
No más, que un aroma de egregia refulgencia.
Déjanos yacer este último reducto de luz
Sin apenas denotar tus huellas en nuestra piel
Y libéranos de hacernos dorada hojarasca
Sin poder evitarnos la dolorosa y cruel huida
Nos sentimos en tu oleaje gozando del oleaje.
Gracias por ser coautora de la verdadera vida
Sin dejar de sabernos, nos sentiste dentro
Un sorbo del mesado cabello se enreda en mí
Sin soltar mis riendas de aprestos al final
Porque de tu mano me rindo al ocaso, mimos.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.

Imagen: Mar Sánchez. Egregio Ángel Terrenal.

jueves, 13 de junio de 2013

Entre Dos Luces…

Entre Dos Luces…
Y mientras veo pasar el garbillo
De sinuosas líneas aventadas al pasar la luz,
Húndeme en tinieblas y deseo.
Y mientras los rayos recortados
De diminutas féculas de almidón se viste
Abrázame cuan hogaza recién horneada.

Y mientras la llama titila
En bravías duermevelas, en tu escondite
Entra en mi sien, con tus aldabonazos nítidos.
Y mientras se anegan las orillas
De silente mar, y roturadas piedras canteadas
Enséñame la sapiencia de tu cabalgadura.
Y mientras la luz se rinde al cierre noctívago
De hosca y taciturna saeta inclemente
Cincélame el vestigio de habernos disfrutado.
Entre dos luces, divagaremos
Al lado de los caballos de mar, y el coral.
Entre dos luces, ensoñaremos
Cuan dentro estuvimos, el uno del otro.
Entre dos luces, saltearemos
Aquellos tesoros, que siempre supimos palpar.
Entre dos luces, escaparemos

Al impío acervo de postrimerías del adiós.