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domingo, 13 de abril de 2014

Extraña Eternidad…

 Extraña Eternidad…

Como una línea en el horizonte
Se traza paralela al cenit
Se yergue cada envite de tu tiempo
Quebrando mi lento devenir
Sibilino escozor en mis sienes rendidas
Me flagelo, y me disipo, me dilapido
Y nada parece romper el periplo
Escrito sobre la roca, sobre la fuerza
Sustento de la linealidad vertida sobre senos
Remiendos de manos zurcidoras
Pasteles y cremas de color en el sepia
Gránulos, ruidos en el lienzo rompen la nitidez
De la pátina raída, apenas rugoso desazón.
Níveas hojas se aposentan en mis asideros
Más tiernas que la nieve ungida dama
Y esparzo dentelladas al siroco que brama
Pastizal donde revolvernos sin miramientos
Apedreando el agua, dibujando sinusoidales
Fervientes notas de arpegio disoluto
Acompasado de parterres bien asistidos
Verbo, palabra, atisbo de azahar y romero
Mieles de aposentos impregnados de cuero
Valedores centinelas de la parca dirimen aceros
La vida pasa, sin aplausos, dejándose llevar
Sin aperos, ni pausas, se diluyen los colores
Los pinceles se mesan, se besan, se curvan
Y nada escapa al jolgorio que tu risa me reporta
Así me creces, así me vences, así soy, ascuas
Tras el fértil ramalazo de tu estela, nada sin ella.
No viertas afeites en tu cama, sin ofrecerme
O cegaré las cuencas de mis ojos, con almizcle
Preñado de cicuta, ornamentos de reclusión
Titilando en la noche oscura a tu falta, me siento
Ronronea cerca de mis lóbulos y déjame,
Déjame ser el fervor en tu susurro descreído
Apenas un instante, sea mi último silencio
En el meandro de las flores, pétalos sean tus párpados
Antes que la aurora disuelva de un lametazo la noche.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.



martes, 25 de marzo de 2014

Perdido En Tus Valles…

Perdido En Tus Valles…

Acabado estuve , sentí el asalto del vértigo
Dejado a mis pies, entre mis párpados cerrados
Golpeando en el cristal desgarrado, sucio
Me volví anidando esquirlas de rota melodía
Allí estabas, perdida, desnuda, piel de terciopelo.

Perderme quiero, dije
Y me ofreciste un vertiginoso aguacero de vida
Preñando mi existir de suculentos besos
Aderezando la antesala de una guerra en batida
Sin muerte ni dolor, no más desasosiego.
Pléyades de laureles en dactilografías
Sabedores de valía perentoria
Me acercan a tu pubis ceniciento, sincero
A batallar en cumbre y efímera sapiencia terrenal
Logros de mansedumbre y bravura equidistante.
Siéntome recogiendo frutos en un edén altivo
Decidido a perderme en tu frugalidad de íncubo
Y saciar mis ansias de ti, sin soltarme hasta el embeleso
Restallando la embriaguez de un poseído
Acariciando el cielo cuan preseas logradas.
Ahora rumiaré mi arenga en tus curvas
Saciándote de lubricidad y prédicas ante el ágora
Sabedor que compartimos creaciones sin equívocos
Quémame en la pira, cenizas deseo ser
Para cubrir la aurora, y el sol no te logre, soy fin.


©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.
Imagen: Mar Sánchez.

jueves, 20 de febrero de 2014

Al Filo De La Noche…Te sentí…

Al Filo De La Noche…Te sentí…

Permanecí en el insulso estadio del volatinero
Que pávido se aferra a un clavo candente,
Aquella noche donde tuvimos el primer respiro
Asidos por una cenefa de tul, y ojos ladinos.

Vendí mi ala a un diablo con señal atiplada

Casi un sibilante regodeo creía sus arrumacos
Perdiendo la libre carencia de serafín discreto
Probando la ajena pértiga que nos encumbró.

Vilipendiado entre las callejas frías de celaje
Por una voz escarlata asida a tu torso pálido
Prebendas de cuchilladas sin cristal, ni sangre
No más rotundo dolor sorbido cuan un puñal.
Irisado mi aspecto, la luz de neón en el portal
De un cielo de hojalata y manos en cabestrillo
Llegué con mi escuálido porte, desgajándome
Cuan serpiente decapitada, y vestiste mi alma.

Eres señora de mi noche, gemela contrincante
De un rudo lobo que esparce su pelo erizado
Por las laderas de un monte vigía sombreado,
Aquiescente en la labia de los otros, sin más.

Supe de mi amparo, tras perder la isla vacía
Al recomponer tu verbo en mis labios huraños
Sin menosprecios, ni rutinas, sino celosamente
Parejo al don de las vestales entregas al céfiro.

Promiscua noche, compañera de viaje abatido
Déjame ser voraz leviatán en este mar oscuro
Que las sombras sean nuestras cómplices
Supuremos las heridas de los bríos perdidos.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.

Imagen: Vadim Stein.

martes, 18 de febrero de 2014

Serenissima A Sus Pies…

Serenissima A Sus Pies…

Pareces derrengada en las orillas del océano
Mas te sé paciente, a la llegada del atardecer
Descansando del latigazo cruel del doliente
Que quiebra alboradas y desmiembra el don
De unicornios alados en ventisca tranquila,
No desfallezcas porque somos uno, sortilegio
Aparecido entre las lindes de un nuevo suceso.

Entre canales se aplana el orbe
Y tú me llevas rauda y veloz entre gondoleros
Saciándome con el elixir que nace en ti
Esa sustancia incólume a luchas y vendettas
Que derramas sobre mi piel rendida
Cuan lienzo de nívea esencia límpida.
Trazas tu vida, me rezumas serena, calmosa
Sin mirar atrás, quedas mis letras desabridas
Bajo el terciopelo y me vistes de truhan
Cazador montaraz de tus sueños, tus deseos
Saciados bajo el manto lunar en lecho silente.
Y fuimos piel con piel, aderezo de manantial
Lloros sin hueco, risas a raudales esparcidas
Bebe y déjame sorber de tus labios el ardor
De tu fulgor desbocado en cada envite solar.
Apelmacemos el mundo en este recodo de mar
Que se adentra en sus entrañas, y nos cincela
Por espacios sempiternos de pasión adyacente.
Rubriquemos el piélago intratable con cuerpos
Celestiales recados de llama atrevida de ángel.
Pinta, delinea mi Mar, que mi palpitar espera.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.
Imagen: Mar Sánchez.

viernes, 14 de febrero de 2014

En la punta de mi danza...Luna

En la punta de mi danza...Luna

Breve es el ocaso,
Al sentirte llegar lanzada y emisaria
Del yacente aletargado de la tarde.
Breviario de sombras expulsadas
Con la parsimonia de las prisas avenidas
De un señor de luminosa apariencia, y tesón.

Presos de la noctívaga figura
Se inscriben en el letargo del adiós tardío
De una sensación poderosa, que nos inunda.
Mis dedos sustentan todo mi peso
Cuando me hallas agotando la silueta del cisne
Mas no decaigo, siento tu brisa llegar, grata.
Y me lames las heridas del día
Entre arrumacos de vestal conferida
Al dios sin vellocino, a mi cuerpo acrisolado.
Me sabes recorrer con el fulgor de una vez
Cariacontecido me dejo dominar, reducir, asir
Y llevar por las veredas del sortilegio digno.
Pídote sin voz, que quiebres mi tesitura
Hundiéndote en mi resquicio de exceso, acervo
Reducto de ciegos sin hogar, amante acosado.
Mas no temes, te me entregas a su luz
Sirvienta de efigie de plata, y órganos gélidos
Arrancas mi gemido de fulgor y embeleso.
Un bestiario de animales en fuga
Una dislocada danza sobre el erguido órdago
Unos caramelos disueltos en parejas de labios
Ellos, preñados de complicidad arrolladora
Desatino de amores eternos, en sal de carmín
Ay de mí, que supe hallarte, y me colgué
En la aurora de juicio final, sabré ser culpable.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.


domingo, 2 de febrero de 2014

Aroma y Mar…

Aroma y Mar…

Fuimos dos algaradas en la noche
Sin miedos ni miramientos
Dos volcanes en emulsión constante
Sin lástima sentimos la envidia de los ángeles
Al vernos sonreír entre nuestros pliegues.
Florecimos en la cómplice dicha
Sin apenas hambre en el alma
Pues supimos alimentarnos a sorbos y caricias
Sin reminiscencias de terciopelo quebrado
Al atardecer de nuestro soleado instante.
Quisímonos en tierra, y surcamos el mar
Sin reprochar a nadie su envidia
A pesar de las lapidarias miradas vertidas
Sin atisbo de censura de nuestros corazones
Pues todos somos hijos del natural albedrío.
Vinimos a tus pies a posar nuestro aliento
Sin saber si seremos secas hojas baldías
A orillas del aquiescente mar de los sargazos
Sin pensar en si mañana sabremos sentir
Pues, ahora, somos puro sentimiento.
Y rumiamos del rescoldo del árido desierto
Sin vertidos de gélido rocío desperdiciado
En rencillas, ni acrisolados menesteres
Sin armas que limpiar de restos agraviados
No más, que un aroma de egregia refulgencia.
Déjanos yacer este último reducto de luz
Sin apenas denotar tus huellas en nuestra piel
Y libéranos de hacernos dorada hojarasca
Sin poder evitarnos la dolorosa y cruel huida
Nos sentimos en tu oleaje gozando del oleaje.
Gracias por ser coautora de la verdadera vida
Sin dejar de sabernos, nos sentiste dentro
Un sorbo del mesado cabello se enreda en mí
Sin soltar mis riendas de aprestos al final
Porque de tu mano me rindo al ocaso, mimos.

©Santiago Pablo Romero.Sensualidad.

Imagen: Mar Sánchez. Egregio Ángel Terrenal.

lunes, 13 de enero de 2014

Tango de la Rosa…

Tango de la Rosa…

He sentido mi mundo caer
Al verte sesgada de tu tallo, Rosa
Fulgente y encrespada que te cimbreas
Y ahuyentas el aire, al atraer mi atención.

He ido presto a sanar tus heridas
Con mi mejor mar sin sal, porque dulce,
Dulce te quiero, Rosa sentir en mi sien
Frondosa y altiva, volcando tu aroma intenso.
He vivido a tu lado, mientras llueve
Pues agua del cielo, mala no puede ser
Desliéndome  en susurros animosos a tu lado
Pues te veo enarbolar tu breve deslucido.
He descubierto cuan bella puedes ser
Y el tiempo efímero tormento, nada hallará
Sin menester que hayamos sabido querernos
En lagunas, parterres y sorbos de linimentos.
He recorrido cada uno de tus contornos
Ensayando cada uno de tus ladeos y escorzos
Dejándome obnubilar por tu danza silente
Al mediodía de invierno, en un medio al sol.
He aprendido a tu lado, a vivir
Cada instante al ritmo del último suspiro
Anclando en cada puerto, sorbiendo cada gota
Intensamente y saciar mi sed contigo.
He sabido desde aquel día, que no llegaremos
Al cielo del jardín, y la melodía de este tango
Nada podrá privarnos de dilapidarnos a besos
Pero todo se me asemeja a un sueño y eres tú
Rosa, que una vez te vi, cercenada y postrada
En tierra yerma, en la sandez de los hombres
Y supe que estabas allí, esperándome sin saber
Por ello, He sentido, He ido, He vivido,
He descubierto, He recorrido, He aprendido,
He sabido que fuimos pétalos
Mesados en el céfiro de la tarde, en el carmín.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: Mar Sánchez.




martes, 7 de enero de 2014

Danza del ladrón de Amor…

Danza del ladrón de Amor…

Alzado en la escorada cantinela me adhieres
Sabedor de un resquicio cubierto en las tardes
Desgranando a la caída de las sombras gélidas
Y al acecho me esperas, centinela del olvido.
Cuentas de un rosario ajado por un torpedeo
Jadeante de sonoras cuevas de sales milenarias

En mis dedos están sin dejar huella, ni halo
Sin apenas dibujar una aureola de misterio.
He sentido ser derviche maduro en los altares
Al caer en la cuenta de lóbregas contiendas
Amasando mis palabras tu yugular vencida
Reducto de domeñas noches, en etílica savia.
Bastión de incruentas aldabadas, ruina sagaz
De puertas sin infierno, de henchidas avideces
Y sueñas que mil veces acaricias el parnaso
Alineando tu boca en el manar de la noche.
Me buscan como provocador de conciencias
Y ceso la danza del ladrón de amor, escondido
Serenamente bajo al ágora preñado de voces
Instruyendo al león y el águila, virando el aire.
Siente, discute, quiebra el silencio, álzate
Entre las notas de este son, déjate aliviar
De penas han sellado los cuerpos del espíritu
Tuerce el destino de las palomas, alados seres.
Sean rugientes los zarpazos de la fiera
Habituada a estar enjaulada entre esquirlas
Frente al ávido de extirpar el acervo vertido
De silbidos sigilosos, colmado de granos rojizos.
Toca ser ágil entre las siluetas de las sirenas
Para no quedar atrapados en su bamboleo
Entre barcas a la deriva, ni faustos mendaces
Preñados de la vacuidad del profeta inerte.
Alinea curvas hacia mi alcor, deseo vislumbrar
Las acequias repletas, los mares embravecidos
Disipar el calor del sol, entre mis manos
Asilar en mi ardor el sumidero de tus apetitos.
©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: Vadim Stein.




viernes, 21 de diciembre de 2012

Huellas…en tu rostro.


Huellas…en tu rostro.

Me duelen las huellas
Marcadas sobre tu rostro
Señales de vestigios del tiempo
Trabajando incesante para desgastarte.

Tumbada, dócil, indefensa
Sin lucha, sin atisbo de pelea
Cómo dejas que te dañe tu nívea piel
Ya, me dirás, contra el tiempo nada
Tus días son años en mis ojos
Cuchillas que descuartizan mi cuerpo
Preparos de mi mortaja
No dejaré marchar tu esencia sola
Lucha, pelea, grita haz algo, no te resignes
Si no lo haces por ti
Egoísta yo, hazlo por nuestro amor…
Llévame contigo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Petirrojo…

Petirrojo…

Camaleónica en tus dislates
Maestra del camuflaje, mil visos
Ramas, rosas, hojas, espinas, tallos
Fría, calculadora, distante, gélida
Desapercibida a todos, señora nívea
Salteadora de corazones, desguazadora
Mas un talón sin humedecer en el río sagrado
Un rincón en tu interior, en tus labios
Manchados imperecederos sabores
Imborrables emboques de vino añejo
Error sientes de haberlo besado, pobre petirrojo
Otrora pecado capital de venerada volátil
No te descubriré, te digo, es amor
Me dices, no me descubrirás, me descubriré
Ese rojizo elixir, sólo nuestro es
Compartámoslo, bésame, bésame… Let Me Kiss You
Déjame seguir sorbiendo el maná de tus labios rojos