Cubres mi
retirada
Sobre las
aguas tranquilas,
Nada esperas
de mí, y todo me enhiesta
Sabedora de
tus acordes escogidos
Soy sirena soñada
en la noche, varada en tus envites.
He sentido el
tamaño de tu templanza
Nadie puede
sentir tu arpegio propicio desoyendo
Cuan mi piel
supo de tus lisonjas cultas
Alaridos de
muerte lenta sin desenvainar la vida
Sino acrisolando
el mundo a mis pies, te codicio.
Ni siquiera
las oceánidas sabrán rayar el alba
Entre mis
dedos, lánguidos y cansados
Henchida has tenido
mi alma calada en la penumbra
De un cuarto,
de filigranas vaporosas en sal
Amilano mis
acordes, no soy tu contumaz salvaje
Negro atuendo
me muestras, y deseo sorberte
Denigrar las
escuetas esencias, la usanza se pierde.
Es el alba
enemiga de mis sueños
Piérdome entre
los sentidos optados, las notas llanas
Redimo la
presea de una vez, una heredad clemente
Lascivos tonos
desligan la verdad y la falaz mirada
Un rayo
azaroso ha sabido trabar finamente mi huida
Eres especial alhaja
en mi cuello, azul escogí
Aligeras mi
paso por entre las huellas de las rosas
Bañando cada soplo
del regocijo, de tu bálsamo
Niño, huye,
alado ambarino eres noctívago señor
Anda, vete,
ansío el atardecer, porque te sabré sentir.
Imagen: S.Knerr
& JacqPaRo
©Santiago
Pablo Romero.Sensualidad.

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