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domingo, 26 de agosto de 2012

Eres parte de mí…

Eres parte de mí…

Sin saberte te deseo
Entre cortezas bajo mi piel
Evoco la escabrosa senda de tu zigzaguear.
Sin conocerte te alimento
Savia de mis intestinos absorbes
Siento la bocanada de tu llama en mi vientre.
Sin verte volar
Te reconozco en el pajarillo
Que pacientemente construye su nido, en mí.
Sin esperar a la noche
Te encuentro en la claridad del día
Lucero incandescente a mi mirada furtiva.
Sin deslumbrarme en tu nívea sonrisa
Te sorbo los lacrimales rebosantes
Convirtiéndome en tu dócil bordado de la más suave seda.
Sin escuchar tu voz
Te sigo en el silencio del tum-tum
Pálpito de la savia que nos recorre a ambos,
Un solo cuerpo con distintas ramificaciones.

martes, 21 de agosto de 2012

La Sandalia…

La Sandalia…
Ella, tatuado portaba su nombre
En la oscuridad de su rincón, esa cavidad
Ese vuelta al útero, en las médulas de la montaña
Deseaba, sorber los intrincados dolores del mundo
Y sus hadas, dejaron que soñara, su deseo…
Has de llegar, al tornar la luz en sombras, única regla.
Los lóbulos de sus orejas, húmedos de tan grande sonrisa
Loca, de verse con tan preciado atuendo
Esas maravillosas, plumas, ese calor humano ardiente
Ese contacto, en las yemas de sus dedos,
Esa lubricidad en su boca, ese reguero escondido, de su vientre
La danza, el violín ardiente, las teclas nacaradas
El despliegue de sensualidad, en el ambiente adormilado
Suelos de algodón de azúcar, olores a canela
Fuego, en el prieto cuerpo, atenazada por su avidez valiente
Entregada, volando de nube en brazos, de brazos en nubes…
En el fondo del corredor, unos gongs marcaban la h…
Oídos sordos, el pecho le podía, la oscuridad avanzaba
La luz, se desenfocaba, aureolaba las vertientes cercanas
El apuesto galán, regresaba al aposento
El cuerpo chorreante, tras sus jadeos, tras sus envites
No queda nada, un solo acceso de aire lumínico, un suspiro
Una lágrima, surca su bello rostro, quema, arde, incendia
Alarga sus piernas, pierde su sandalia, bella taconeada prestó
Extiende su brazo, no alcanza, se pierde, no consigue atraparla
La oscuridad se extiende, a todos los recovecos, la luz extinta
Pertenece al pasado, no existe…
Desperezos, ojos doloridos, una sonrisa en la comisura de sus labios, de recuerdo, de melancólica desilusión…
Fue un sueño, bello, pero no más que un sueño, se resigna…
Se estira, alarga sus bellas columnas níveas, y sorpresa, la ve
Brilla, cuan el sueño, es su sandalia…
Sus labios, dibujan un círculo mayúsculo, no puede creerlo
Y menos aún, cuando entre las rendijas de su puerta, descubre
El bello galán, esperando le abra, porta la otra gemela…
Entonces grita en el silencio, y su garganta gorjea un nervioso sainete…Ahora, sí que es un sueño…