Eres
parte de mí…
Sin
saberte te deseo
Entre
cortezas bajo mi piel
Evoco la
escabrosa senda de tu zigzaguear.
Sin
conocerte te alimento
Savia de
mis intestinos absorbes
Siento
la bocanada de tu llama en mi vientre.
Sin
verte volar
Te
reconozco en el pajarillo
Que
pacientemente construye su nido, en mí.
Sin
esperar a la noche
Te
encuentro en la claridad del día
Lucero
incandescente a mi mirada furtiva.
Sin
deslumbrarme en tu nívea sonrisa
Te sorbo
los lacrimales rebosantes
Convirtiéndome
en tu dócil bordado de la más suave seda.
Sin
escuchar tu voz
Te sigo
en el silencio del tum-tum
Pálpito
de la savia que nos recorre a ambos,
Un solo
cuerpo con distintas ramificaciones.