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jueves, 14 de marzo de 2013

Acrisolamiento…


Acrisolamiento…
Y te sientas equidistante
Unos nacarados cuerpos abandonados por la pleamar
Las siluetas refulgentes de la espumosa mar,
Rompiéndose y creciendo, desplegándose y volviendo
Llamándote, rechazando tu diatriba, susurrándote monotonías
Abandonándote a su mesar, revolviéndote las volutas en tu rostro
Dejando entrecruzar su candente llamada, gélida soñera
Y te levantas esplendente
Los habitáculos vacuos, hogares y protección de unos
Las revueltas de granos remozándose en siluetas rotundas
Acompasados movimientos aleatorios y asíncronos
Escapando de tus manos, de tu cuerpo, aligerando el peso
Y saltas endiabladamente
Vuelves a recoger la filigrana de la inocencia, la extirpada
Rejuvenecido y dispuesto a equivocarte de nuevo
A extender los brazos y dejarte balancear por las olas de aire
Y te sumerges en salitroso brebaje
Entregándote a su mecido, a su vaivén redomado
Flotas entre extremidades balanceadas, inerte un cuerpo
Ligera la mente, ya no temes nada, eres parte del todo
Toma tu plúmbeo cuerpo, desgranado en infinitas partículas
Espolvoreado entre la brisa y la fulgente caricia del mar.
Nadie llora, nadie está, todos levantan las manos, se saben
Han prendido un nuevo acrisolamiento, una nueva oportunidad de regocijarse con sus diminutas índoles.
Se saben Mar.

viernes, 15 de febrero de 2013

Tras ti…So…Siego.


Tras ti…So…Siego.
He remedado tu cuerpo cuando me embota
Quiero desearte, cuando no estás
Y mi grupa, danza hacia el oleaje
Tonalidades de popas, bajeles y ansias
Así te gusta, nombrarme
Soy enredo entre tus extremos lúbricos
Malla que escudriña, sin dejar dispersarse tu lamento
Oquedad donde yacen tus efusiones
Hundo mis envainadas codicias en el equidistante paralelo
He de compartirte, lo sé, lo concibo, lo lloro, lo atiendo
Es en este instante, donde la aurora quema los bordes oscuros
De la noctámbula huella, testigo de tu grabado
Entre las alforzas de mi cuerpo, telar de ilustres obras
Mi alma deambula, tras ti, prisionera de tu aroma
Siguiéndote en tendencias ordinarias
Instruyendo, los elixires, para batirse en los portentosos
Asegurando tu vuelta, tu imperfección
Pules con mi cuerpo, de conferida damisela, irrefutable.